Es probablemente el motivo número uno de consulta nocturna con niños, y también el que peor se gestiona, porque la fiebre asusta mucho más de lo que suele justificar su gravedad.
Conviene empezar por ahí: la fiebre no es la enfermedad. Es una respuesta defensiva del organismo ante una infección, casi siempre vírica en la infancia, y en sí misma no daña al cerebro ni a ningún otro órgano. La cifra del termómetro no mide la gravedad del cuadro.
Lo que hay que mirar no es el número
Un niño con 38,5 que juega, bebe agua y responde con normalidad está mejor que uno con 38 decaído, que rechaza los líquidos y al que cuesta despertar. Los pediatras insisten en esto porque cambia por completo la decisión de fondo.
Observe, sobre todo, cómo está entre picos de fiebre. Es normal que el niño esté apagado con 39 grados; lo que importa es si mejora al bajar la temperatura. Si al ceder la fiebre vuelve a estar activo y bebe, el cuadro va bien. Si sigue igual de decaído con temperatura normal, eso sí es un dato preocupante.
Y una cosa más, contraintuitiva: el objetivo del antitérmico no es normalizar el termómetro, es que el niño esté cómodo. Bajar de 39,5 a 38 con un niño que vuelve a beber y a moverse es un resultado perfectamente bueno.
Qué hacer en casa
- Ropa ligera y habitación fresca. Nada de abrigar ni de mantas. En verano, un ventilador que no dé directamente sobre el niño.
- Ofrecer líquidos con frecuencia, en pequeñas cantidades y a menudo. La hidratación importa más que la temperatura: es el factor que más se descuida y el que más complica los cuadros.
- Antitérmico si hay malestar. Paracetamol desde los primeros meses; ibuprofeno a partir de los seis. La dosis se calcula por peso, no por edad, y respetando el intervalo indicado.
- Vigilar y reevaluar. La fiebre sube y baja en ciclos; lo relevante es la tendencia general y el estado del niño.
Y lo que no hay que hacer, porque se sigue haciendo:
- Baños de agua fría o friegas de alcohol. Los primeros provocan tiritona y generan más calor; las segundas son peligrosas porque el alcohol se absorbe por la piel.
- Alternar paracetamol e ibuprofeno por sistema. Sin beneficio claro y con mucho riesgo de error de dosis a las cuatro de la mañana.
- Dar aspirina a un niño o adolescente. Se asocia al síndrome de Reye, una complicación rara pero grave.
- Reutilizar un antibiótico de otra ocasión. No sirve para un cuadro vírico y contribuye a las resistencias.
Si no tiene antitérmico en casa, se compra sin receta en cualquier farmacia de guardia. Lleve el peso del niño: es el dato que determina la dosis, y el farmacéutico se lo preguntará.
Cuándo no esperar a mañana
Acuda de inmediato o llame al 112:
- Cualquier fiebre en un bebé de menos de tres meses. Sin matices y sin dar antitérmico antes de la valoración.
- Manchas en la piel que no desaparecen al presionar con un vaso transparente.
- Rigidez de nuca, dolor de cabeza intenso o rechazo de la luz.
- Dificultad para respirar: respiración rápida, quejido, hundimiento de las costillas al respirar, coloración azulada de labios.
- Convulsión.
- Somnolencia excesiva, irritabilidad que no cede o dificultad para despertarlo.
- Signos de deshidratación: no orina en muchas horas, llanto sin lágrimas, boca seca, fontanela hundida en lactantes.
- Vómitos persistentes que impiden mantener líquidos.
Consulte sin urgencia extrema pero sin esperar mucho si la fiebre pasa de tres días sin foco claro, si reaparece después de haber cedido, si el niño tiene una enfermedad de base o el sistema inmunitario comprometido, o sencillamente si usted lo ve peor. La percepción de quien convive con el niño es un dato clínico con valor real.
A qué recurso acudir
Urgencias de atención primaria es el nivel adecuado para una fiebre que no cede o que preocupa sin ser una emergencia. Atienden por la noche, los fines de semana y los festivos, y pueden valorar, tratar y prescribir.
Urgencias hospitalarias para los signos de alarma de la lista anterior. En la provincia, los centros con atención pediátrica de urgencia están en urgencias 24 horas en Málaga.
Salud Responde cuando la duda es precisamente cuál de los dos. Orientan a cualquier hora y evitan tanto el viaje innecesario como la espera equivocada. La distribución completa de niveles está en farmacia, centro de salud o urgencias.
Tenerlo resuelto de antemano
Con niños en casa, dos cosas evitan casi todas las salidas nocturnas:
Un antitérmico pediátrico en casa, sin caducar, y saber la dosis que le corresponde por peso. Apuntarla en el propio envase es un truco viejo y muy eficaz a las cuatro de la mañana.
Un termómetro que funcione, y saber la referencia del niño. En qué debe tener un botiquín hay una lista completa, útil también para segundas residencias y viviendas de alquiler.